Los marcadores: esa lacra de la productividad

Soy un “bookmarkaholic”. Lo reconozco. Hace años que busco una solución a mi addición a los marcadores.

Cada vez que me doy al vicio de la navegación web, mi mente se convierte en un autómata cuyas únicas instrucciones precargadas son las siguientes:

  1. Localizar una página interesante sobre un tema determinado
  2. Leerla detenidamente
    1. Si existe un enlace interesante: «Hum, esto parece interesante… [click en “Open Link in New Tab”] …dejarlo para luego»
    2. Seguir leyendo la página y repetir el proceso anterior por cada enlace que me parece interesante
  3. Repetir desde el segundo paso hasta que se alcanza al final de la página
  4. Si la página me ha gustado, se guarda en los marcadores
  5. Pasar a la siguiente pestaña del navegador
  6. Saltar al segundo paso

Como podéis imaginar, varias horas más tarde de comenzar, con la pantalla llena de ventanas (y éstas a su vez plagadas de pestañas) me doy cuenta de que tengo que dejar de procrastinar mis obligaciones y, tras realizar un breve repaso visual a todas las páginas que tengo abiertas, decido guardar en el menu de marcadores la mayoría de ellas esperando sacar tiempo en un futuro cercano para terminar con su lectura. Inocente de mí.

¿El resultado de todo esto que os cuento? Esta mañana, tras varios días realizando limpieza de manera indiscriminada, todavía tenía en el menu de marcadores alrededor de 800 entradas. En un alarde de valentía, los he dejado en algo más de 100. Y sé que todavía sobran muchos.

Dado que no tengo todo el tiempo que quisiera para navegar (jamás lo tendría aunque me dedicase las 24 horas del día a ello) y tampoco parece ser buena idea el guardar los enlaces para leer “más adelante”, últimamente estoy optando por guardar en formato PDF los artículos que más me interesan y llevarlos siempre encima. Así cada rato muerto que saco, siempre puedo dedicar un tiempo a su lectura. Lo malo de esto es que estoy perdiendo la característica principal de la web: el hipertexto (sé que los PDF permiten enlaces pero no siempre funcionan bien)

Por otro lado, también he pensado que quizás hoy día el concepto de “marcador” deja de tener sentido (al menos el sentido que tenía hace 10 años) gracias a las excelentes herramientas de búsqueda que tenemos a nuestra disposición. En un mundo en el que la tendencia de la gente es escribir la palabra “hotmail” en Google cuando quieren acceder al correo de Hotmail, ¿tiene sentido que nos esforcemos en organizar la web por nuestra cuenta? ¿qué pensáis?

Y para terminar, una ayudita a un pobre bookmarkaholic…¿Qué habéis hecho vosotros para solucionar este problema? ¿Tenéis vuestra biblioteca de artículos interesantes, arrastráis miles de marcadores que jamás llegáis a leer o simplemente confiais en volver a encontrar ese contenido interesante la próxima vez que lo necesitéis?

Notas: