Palm, más muerta que nunca

Que Palm, la compañía pionera en ordenadores de bolsillo, está muerta desde hace años no es ninguna noticia destacable.
Para desgracia de sus millones de usuarios, entre los que me encuentro, haber adquirido un dispositivo de esta marca ha significado sentirse, cuanto menos, engañado a lo largo de los últimos años.

Adquirí una Tungsten T5 a las pocas semanas de su lanzamiento. Creo recordar a mediados de 2004. Un auténtico ordenador, con un procesador de algo más de 400Mhz (en 2008 todavía sacan a la calle PDAs con procesadores por debajo de los 300Mhz), una gran pantalla de 320×480px y las opciones de conexión que necesitaba por aquel entonces (bluetooth e infrarojos)

Unos meses más tarde me di cuenta del error que cometí. Literalmente, había invertido alrededor de 400 euros en un dispositivo (con sus correspondientes piji-accesorios) desfasado desde el primer momento. No por sus prestaciones, ya que aún hoy día se trata de una máquina muy capaz (he logrado ponerla a 700Mhz sin problema) y todavía la utilizo como mediacenter portátil, sino por el abandono planificado por parte de Palm de todos sus productos, como ahora os contaré.

Ahí estaba yo: con un dispositivo bonito pero sobrevalorado, con un sistema operativo viejo, desactualizado y anquilosado en la década de los 90 y con una enorme lista de aplicaciones disponibles que, por desgracia, habían sido desarrolladas en la época dorada de Palm y que se encontraban descontinuadas por sus programadores.

Mientras el mercado se llenaba de dispositivos basados en Windows Mobile gracias al boom de los GPS (Acer y Airis vendían dispositivos de bajo precio con GPS integrado y se vendían como rosquillas en los grandes almacenes. Luego llegaría el dspertar de TomTom, pero eso ya es otra historia), decía que mientras el mercado se llenaba de WM, Palm se dedicaba a enviarnos un email cada dos o tres meses con el mensaje de: “Llega el verano/otoño/primavera/invierno ¡compra! ¡compra! ¡compra!…”

No hay peor ciego que el que no quiere ver y yo, como otros tantos, no quería ver; pese al avance imparable de Windows Mobile, Palm sabía muy bien que con algunos “caramelillos” en forma de rumores, los usuarios de la plataforma seguiríamos ciegos durante algún tiempo más.

A partir de finales de 2004 se comenzó a anunciar a bombo y platillo el desarrollo de una nueva versión de PalmOS llamado Garnet. Un sistema basado en Linux que proporcionaría multitarea, protección avanzada contra errores y, por supuesto, una capa de compatibilidad para las viejas aplicaciones de PalmOS.
Además, se anunciaba que se tendría la posibilidad de actualizar los viejos equipos al nuevo sistema, con lo que se les daría una segunda vida.

En mitad del proceso llegó la compañía japonesa Access y compró Palm. Los medios se hicieron eco y el sector se comvulsionó. Prometían seguir con el desarrollo de PalmOS sobre Linux y muchos creyeron que así sería.

De repente se abrió un nuevo horizonte para los maltratados usuarios. Un nuevo sistema operativo basado en Linux, más abierto, más rápido, más bonito, más todo. Al conocer la noticia, lo primero que hacía cada día por la mañana era abrir el navegador y escribir http://www.palm.es para ver si salía algún avance del esperado sistema.
Un día tras otro, el tiempo fue pasando hasta que se dejó de hablar de la adquisición de Palm por parte de Access, del nuevo desarrollo y de los dispositivos de Palm. Comenzaron a aparecer dispositivos Palm Treo basados en Windows Mobile (!) y el resto de la historia no merece ni ser contado.

Ahora mismo Palm apenas saca dispositivos nuevos, apenas ofrece soporte ni actualizaciones para equipos medianamente recientes y Garmet (el prometido PalmOS sobre Linux) a quedado como un gran pedazo de m…(ejem) vaporware. De hecho ¿alguno habéis oído hablar de esto?

No obstante, como buen “techie” que soy, y aunque sabía que estaba malgastando el dinero, a lo largo de estos años me he hecho con otros “cacharros” para intentar organizarme. He probado de todo. Desde otros dipositivos Palm (sí, lo sé, apedreadme), otros basados en Windows Mobile (no se lo recomiendo a nadie), Symbian (no apto para maníacos de las notas y tareas) y, el mejor de todos, Moleskine

En la actualidad (tras un tiempo de tirar de papel y lápiz) desde hace un mes escaso estoy de nuevo con Symbian gracias a una oferta de Vodafone (me ofreció un N95 por 50 euros y tuve la tentación de probarlo) pero calculo que le quedará en mis bolsillos, como mucho, un par de meses más. Mi próximo objetivo es Android.

Al final, he contado más de lo que quería simplemente para decir que hoy, por curiosidad, me he metido de nuevo en http://www.palm.es y me he encontrado con una triste sorpresa.