Adaptarse a la marea

Hace unas semanas, durante una de mis visitas habituales a la librería para buscar algo nuevo que leer, me encontré con un libro que me llamó la atención por su temática: Adaptarse a la marea de Eduard Punset.

Se trata de un pequeño ensayo en el que el autor hace un esfuerzo por aplicar las teorías de Charles Darwin al mundo de los negocios. Como sonaba interesante, tengo en gran estima al autor y sólo eran 15 euritos, me lo llevé a casa.

Es un libro corto, con letra grande, que se lee en un par de ratos. Por desgracia, pese a lo prometedor de la propuesta y a comenzar de manera excelente, no llega a enganchar del todo. Al menos a mí no. Es más, me atrevería a decir que en algunos momentos puede llegar a aburrir y hacerte desear terminar el capítulo cuanto antes para ver si el siguiente puede ofrecerte algo mejor.

Personalmente, las dos temáticas por separado me parecen muy interesantes y, de hecho, soy consumidor habitual de ambas. Pero tras leer el libro pienso que tal vez no sea una buena idea mezclar ciencia (teoría evolutiva en este caso) y negocios. No creo que exista un pararelismo sólido entre ambos.

En general, plantea algunas ideas originales sobre el mundo de los negocios que seguro te harán reflexionar, pero la asociación con las teorías de Darwin me parecen algo “traídas por los pelos”. El ejemplo más claro lo tenemos en el capítulo dedicado a la publicidad, en el que se la asocia directamente con la genética. Destaco este capítulo concreto porque, ya en el prólogo, se nos avisa de que no es el capítulo más afortunado del libro.

Siendo sincero, tengo que decir que he disfrutado mucho más con la vertiente científica del libro. Las anotaciones sobre el comportamiento social de las hormigas o el funcionamiento del cerebro, por poner algunos ejemplos, son muy interesantes.

Con lo anterior no estoy diciendo que sea un mal libro. Algunos de los consejos (porque al fin y al cabo no deja de ser un compendio más o menos desarrollado de consejos) me han gustado mucho y me han descubierto alguna que otra verdad. Sin embargo, no ha conseguido encandilarme. Y me sabe mal. Me sabe muy mal porque todos sabemos el torrente de conocimiento y experiencia que atesora el autor. Sencillamente, creo que no era tema para un libro tan corto. Es probable que esas ideas, desarrolladas en el espacio necesario, resulten mucho más atractivas. También es probable que no sea así y simplemente no den para más.

Pese a no tratarse de un libro esencial para la cultura emprendedora, sí os recomendaría su lectura rápida. Siempre podréis sacar algo de provecho. Por eso mismo, y aunque no es caro, si os lo prestan, mejor.