publicidad – dignidad = caradura

A veces, cuando leo según qué noticias, creo que no estoy preparado para vivir en los tiempos que corren. O, mejor dicho, creo que no estoy preparado para vivir en el país en el que vivo.

Hoy tengo que desahogarme porque acabo de leer que la prensa reclama ayudas para superar la caída de la publicidad. Ahí queda eso.

Es decir (según entiendo ese modelo de negocio): tengo una “empresilla” que sustento con la venta de ejemplares en papel y, además, esos ejemplares que vendo, se financian parcialmente con inversión publicitaria (por no contar con las versiones digitales de los medios, cuyo coste es infinitamente inferior y que también sustento con publicidad). Pues bien, por cualquier razón, esa inversión publicitaria que tanto persigo mes a mes, decrece y yo, en vez analizar qué estoy haciendo mal, de qué manera puedo meter aire fresco en mi modelo de negocio y, en definitiva, cómo mejorar mis números vendiendo mejor mis servicios (lo que viene siendo labor de los responsables de marketing, vamos), lo primero que pido es que el gobierno me ayude. ¡Viva y bravo!

Leyendo este tipo de noticias no puedo evitar pensar en algo que puede que no tenga mucho que ver. O tal vez sí, aunque sólo sea para mí. La cuestión es que la creación de empresas innovadoras y generadoras de riqueza se ve frenada continuamente gracias al asfixiante fisco que tenemos en este país. Un fisco que hace que antes de pensar en llevar a cabo una idea, tengas que poner sobre la mesa tal cantidad de tiempo, documentación y dinero, que para cuando reunas los recursos suficientes para hacerlo (si es que lo consigues agluna vez), no tienes idea. Y ojo, no estoy hablando de ayudas entendidas como dinero inyectado (de ese que tarda años en llegar y cuando llega tu ya estás funcionando al 100%), sino como dinero “no robado”. A nadie le agrada que construyan un colegio con sus impuestos de un trimestre (como se decía en un gag humorístico que ahora no recuerdo dónde lo escuché). Y mucho menos, pagarlos aún cuando todavía estás con actividad cero y en fase de planificación.

Mientras los gobiernos de turno por un lado impiden de manera indirecta la creación de empresas, por otro lado, y si un sector influyente presiona el botoncito apropiado, pueden soltar un buen chorro de dinero para solucionar sus problemas. Pobres. Lo estarán pasando mal.

Pedir es gratis, sí, y además, cada uno está en su derecho.

De hecho, yo mismo, puestos a pedir, pediría algo más de dignidad a algunos empresarios. La dignidad es gratis y todo lo gratis, gusta mucho aquí.