
Todavía me acuerdo, cuando era fumador, de aquellas noches, a altas horas, en las que caía en la cuenta de que sólo me quedaba un cigarro en casa y decidía vestirme e irme a la gasolinera más cercana a comprar un paquete, para terminar volviendo a casa y fumarme el cigarro que ya tenía, justo antes de acostarme. Necesitaba tener ese paquete en casa. Me daba tranquilidad.
Por suerte…qué digo “por suerte”…por mi testiculina y mi fuerza de voluntad, hace ya algunos años que me libré de la dependencia de la nicotina y de los miles de productos enmascarados que conforman un cigarrillo. Todo el que lo haya logrado, coincidirá conmigo en que la sensación de plena libertad es tan grande, que el simple pensamiento de volver a caer, te llega a poner la piel de gallina.
En la actualidad, esto mismo es lo que me pasa con los sistemas operativos. Desde hace ya bastantes años sólo me siento cómodo utilizando cualquier sabor de UNIX. Considero que está a años luz de otras alternativas por miles de razones que cualquier aficionado seguramente sabrá. Si lo que tengo bajo las narices no es un UNIX me pongo nervioso y comienzo a tener la sensación de no controlar la situación…aunque lo único que haga la mayor parte del día sea usar la interfaz gráfica para lanzar un gestor de correo, un editor de código y un navegador web. En mi interior hay “un algo” que se tranquiliza al trabajar con UNIX, igual que me tranquilizaba por aquel entonces la existencia de un paquete de tabaco en casa.
Pero ojo, no soy de los que intentan convencer al resto. Al menos, no desde que descubrí que es difícil pedir (y dar) consejo a algún compañero de este mundillo de la informática al que nos dedicamos. Nos dejamos tanto llevar por las modas y/o los gustos propios que jamás hacemos una valoración objetiva de lo que nos preguntan y terminamos intentando evangelizar a nuestro interlocutor destacando las bondades de aquella alternativa que más nos gusta o que, simplemente, mejor conocemos. Por esto, yo mismo, cuando alguien me pregunta ”¿Me instalo Linux?” o ”¿Es Linux para mí?” o incluso ”¿Es Linux mejor que Windows?” le digo directamente que “No. Si no, ya lo sabrías”. Así doy el mejor consejo posible: investiga, aprende y escoge lo que más te convenga.
Y maldita sea, porque he caído en las redes de mi propio consejo…
…llevo varios meses dándole vueltas a la idea de comprarme un Mac.
¿Por que? Pues porque, aunque me gusta tener control absoluto del ordenador que utilizo, a veces también tengo ganas de ser algo “tonto” (entiéndase en el mejor de los sentidos, por favor) y utilizar un sistema que haga algunas cosas por mí. Es decir, algo que funcione “porque sí” que, además, goce de soporte oficial por parte de los fabricantes (sinceramente, soncronizar algunos modelos de PDA con Linux, es un funckin’ hell) y, por supuesto, que sea fiable.
Al principio pensé en adquirir un Macbook pero teniendo en cuenta que en casa ya tenemos dos portátiles, me parecía excesivo meter uno más, por lo que pensé en adquirir una versión de sobremesa. En concreto, las últimas semanas he barajado la posibilidad de decantarme por el bonito iMac de 20 pulgadas. A su favor: Un buen diseño y un sistema operativo basado en UNIX (en BSD para ser más exactos)
Sin embargo, teniendo en cuenta que el sobremesa que actualmente uso me costó 360 euros y tiene un hardware más potente que el que trae el iMac de serie, ¿merece la pena el desembolso de 700 euros adicionales sólo para, probablemente, darme cuenta de que me he equivocado? Al fin y al cabo, ya estamos hablando de la misma plataforma (x86) y atrás quedaron los tiempos de los procesadores Motorola.
¿De verdad se nota tanto la diferencia de rendimiento aún siendo un hardware, en principio, menos potente? ¿Tan perfectamente y maravillosamente bien se integra el SO con el hardware?
Todos los maqueros que he consultado (y han sido unos cuantos, creedme) me han hablado maravillas de los sistemas Mac, pero teniendo en cuenta mi teoría sobre los consejos informáticos, les doy un 60% de credibilidad (¡perdonadme chicos!)
¿Vosotros qué opinais?
Notas
Imagen de cabecera cortesía de jclement.